Newsletter

Suscribete a nuestros news letter y sera informado de las noticias y promociones

Cesta  

No hay productos

Envios 0,00 €
Total 0,00 €

Comprar

Historia


El antecedente remoto de la baldosa hidráulica nos sitúa en la Italia de los siglos XVII y XVIII, donde se imitaban las losetas de mármol mediante la compactación sobre un banco de hierro de cemento humedecido, a la que seguía la aplicación con espátula de otra capa fina de cemento coloreado que, tras el secado, se realizaba una operación de acabado de la superficie.

El producto industrial, la baldosa hidráulica, es consecuencia de la rápida comercialización del cemento artificial llamado “Portland”. El cemento Portland, debido a su bajo precio y facilidad de manipulación, así como sus propiedades en fresco tras endurecerse, desplaza rápidamente a las composiciones tradicionales de morteros y hormigones en base a la cal.

La producción a gran escala del cemento propicia la difusión en aplicaciones mucho más amplias que las estructurales como la fábrica de ladrillo. Pronto se piensa en productos prefabricados que puedan competir en precio y facilidad a la hora de su instalación con materiales tradicionales como la cerámica.

El contexto es el idóneo para que la baldosa hidráulica se convierta en un material de transición entre la era preindustrial y la industrial, entre la elaboración artesanal y la producción masiva.

Una vez aceptada la imitación de los materiales tradicionales, las empresas de mosaicos hidráulicos comienzan a promocionar sus productos:

-          La baldosa hidráulica como pavimento de moda.

-          Posibilidades estéticas de la baldosa hidráulica adaptadas a todas las tendencias de la época.

-          La calidad del acabado del suelo con baldosas hidráulicas.

-          El prestigio alcanzado con la colaboración de los mejores artistas.

Anuncios y promociones en la historia de las baldosas hidraulicas

Surgieron empresas por todo el sur de Europa sin llegar a conseguir una proyección internacional debido a su calidad formal de las baldosas. La mecanización del proceso consiguió evitar la fatiga al operario, sin embargo, la productividad siempre estaba limitada por las operaciones manuales en la decoración y por el proceso de secado e hidratación del cemento.

El aumento en la oferta de baldosas hidráulicas se debe al crecimiento del número de unidades de producción por todo el territorio. No hay ciudad, a mediados del siglo XX, que no tenga su fábrica de mosaicos hidráulicos.