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Técnicas de colocación


Las baldosas hidráulicas se benefician de las mismas técnicas de colocación de suele de piedra natural y baldosas cerámicas, técnicos que están perfectamente dominadas por los albañiles en la segunda mitad del siglo XIX.

La base de asiento en la colocación de las baldosas hidráulicas será pues un lecho de arena de 2-3 cm de espesor y la pervivencia de los morteros y hormigones de cal o cemento y cal, con una baja proporción del primero.

La colocación de baldosas hidráulicas a golpe de maceta, directamente sobre el mortero fresco, se reservaba para las baldosas de mayor tamaño (a partir de 20cm x 20xm), donde se pretendía asegurar su adherencia y en trabajos delicados sobre superficies más bien pequeñas.

A continuación se detalla, a grandes rasgos, las operaciones que se realizaban para la colocación de las baldosas hidráulicas:

-          Desembalaje de las baldosas hidráulicas para evitar humedades.

-          Almacenamiento de las baldosas en un lugar seco.

-          Inmersión de las baldosas hidráulicas en agua (2-3 horas) y posterior escurrido de unas 5 horas mínimo antes de su colocación.

-          Extensión del lecho de arena.

-          Ejecución de la maestra principal.

-          Extensión del mortero de agarre en las superficies reducidas, espolvoreado y colocación de baldosines por percusión y comprobando la planitud respecto a las maestras.

-          Limpieza y mojado del suelo para favorecer la hidratación del cemento en polvo. Las juntas entre baldosas hidráulicas no contendrán restos de mortero ni de otros materiales.

-          Asentación de las baldosas hidráulicas bajo la técnica de “golpe a maceta”, es decir, sucesión de golpes con el mango del martillo de dos en dos hiladas siguiendo la maestra principal. Debe controlarse la planitud de las baldosas hidráulicas y realizar una limpieza de la superficie.

-          Al cabo de dos días y caminando sobre tabla, nunca pisando las baldosas hidráulicas directamente, se procede al mojado general del pavimento y al rejuntado de las baldosas con una lechada de cemento.

-          Tras comprobar que la lechada de cemento ha penetrado correctamente en todas las juntas se procede a extender el serrín de pino blanco y, a continuación, realizar una limpieza en seco con paños.

-          Los suelos no eran transitables hasta pasados varios días y se tenía que realizar una labor de limpieza exhaustiva con agua y jabón neutro para eliminar las manchas en las baldosas hidráulicas. Una vez completamente limpio y seco, se procedía a realizar tratamientos para proteger el suelo y abrillantarlo.

Acciones realizadas para la colocación de un suelo de baldosas hidraulicas